Introducción
Se ha
creído tradicionalmente, que las necesidades humanas tienden a ser infinitas;
que están constantemente cambiando; que varían de una cultura a otra, y que son diferentes en cada período
histórico. Pero tales suposiciones son incorrectas, puesto que son producto de un error conceptual, que consiste en confundir las
necesidades con los satisfactores de esas necesidades.
Las
necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables. Además,
las necesidades humanas fundamentales son las mismas en todas las culturas y en
todos los períodos históricos. Lo que cambia, a través del tiempo y de las culturas, son la manera o los medios utilizados para la satisfacción de las necesidades.
Las
necesidades fundamentales son: subsistencia (salud,
alimentación,
etc.), protección (sistemas
de seguridad y prevención, vivienda, etc.), afecto (familia,
amistades, privacidad, etc.) entendimiento (educación,
comunicación, etc.), participación (derechos,
responsabilidades, trabajo, etc.), ocio (juegos, espectáculos) creación (habilidades, destrezas), identidad (grupos
de referencia, sexualidad, valores), libertad (igualdad de derechos).
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